Periodista del Serviu tenía cuenta “troll” para burlarse de damnificados de incendios
El jefe del Departamento de Comunicaciones del Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) de la Región del Biobío presentó su renuncia luego de que se revelara que administraba una cuenta anónima en redes sociales desde la cual publicaba comentarios ofensivos dirigidos a personas afectadas por los incendios forestales registrados en la zona. El caso salió a la luz tras una investigación periodística que logró identificar al funcionario detrás del perfil digital.
El profesional fue identificado como el periodista Gonzalo Cofré Hube, de 45 años, quien se desempeñaba como jefe de comunicaciones del organismo público. De acuerdo con los antecedentes conocidos, el funcionario utilizaba una cuenta en Instagram bajo el nombre de usuario @analistasilencioso, creada durante 2025, desde donde respondía a usuarios que comentaban publicaciones vinculadas al Serviu o a la reconstrucción tras los incendios forestales que afectaron a la región durante el verano.
La cuenta intervenía frecuentemente en debates dentro de redes sociales, especialmente en publicaciones relacionadas con ayudas estatales y procesos de reconstrucción para familias damnificadas. En ese contexto, el perfil emitía respuestas irónicas, críticas y en algunos casos derechamente insultantes hacia personas que reclamaban por la lentitud de las soluciones habitacionales o cuestionaban la gestión de las autoridades.
Entre los mensajes detectados por la investigación, se encuentran respuestas a usuarios que consultaban por la evaluación de viviendas destruidas por el fuego o por los subsidios entregados a las familias afectadas. En algunos de esos intercambios el perfil anónimo minimizaba las críticas, señalando que las personas ya habían recibido beneficios o ayudas estatales, mientras que en otras ocasiones utilizaba expresiones despectivas o burlonas para responder a quienes manifestaban su molestia.
El mismo perfil también apareció comentando publicaciones institucionales del Serviu y del Ministerio de Vivienda, en varias ocasiones defendiendo la gestión del organismo regional o respaldando a sus autoridades frente a cuestionamientos de usuarios. Con el tiempo, la actividad de la cuenta llamó la atención de periodistas, quienes comenzaron a rastrear información asociada al perfil digital hasta lograr identificar al funcionario que lo administraba.
Según los antecedentes difundidos, el periodista llevaba alrededor de once años vinculado al Serviu de la región, primero desempeñándose como profesional de comunicaciones y posteriormente asumiendo la jefatura del departamento. El cargo lo ocupaba formalmente desde octubre de 2023, tras haber ejercido previamente la función de manera subrogante.
Una vez que la situación se hizo pública, el funcionario reconoció haber estado detrás de la cuenta anónima y presentó su renuncia inmediata al cargo dentro del servicio público. En un comunicado difundido tras el escándalo, expresó disculpas por lo ocurrido y señaló que lamentaba las molestias generadas por los comentarios publicados desde el perfil. Además, manifestó que entendía el malestar que sus mensajes pudieron provocar, especialmente entre las familias que resultaron afectadas por los incendios forestales.
Desde el Serviu del Biobío también se refirieron al caso. La directora regional del organismo calificó los comentarios emitidos desde la cuenta como inapropiados y señaló que no representan el actuar ni los valores de la institución pública. Asimismo, se recalcó que la situación corresponde a una conducta personal del funcionario y que la entidad no comparte el tono ni el contenido de las publicaciones realizadas en redes sociales.
El episodio generó diversas reacciones debido a que los mensajes estaban dirigidos principalmente a personas que habían perdido sus viviendas o pertenencias durante los incendios forestales que afectaron a varias comunas de la Región del Biobío durante el verano. Las críticas se centraron en que un funcionario encargado precisamente de las comunicaciones de un servicio público participara en discusiones en línea utilizando un perfil anónimo para confrontar a ciudadanos que reclamaban por ayudas estatales o por la reconstrucción.
Tras conocerse los hechos, el caso volvió a abrir el debate sobre el uso de redes sociales por parte de funcionarios públicos y sobre los límites entre las opiniones personales y el rol institucional que ejercen quienes trabajan en organismos del Estado. Mientras tanto, la renuncia del jefe de comunicaciones del Serviu Biobío se concretó poco después de que su identidad quedara al descubierto, cerrando su etapa dentro del servicio tras más de una década de trabajo en la institución.
