Preocupante récord: El vital rol de la actividad física en la región con más obesidad infantil del país
El sedentarismo puede aumentar hasta un 30% las posibilidades de fallecer. Para niños y adolescentes la recomendación es entrar en movimiento moderado o vigoroso 60 minutos al día y para los mayores de 18, 150 de ejercicio moderado o 75 minutos de alta intensidad durante la semana.
Es ampliamente sabido que la actividad física es fundamental para una vida sana y plena. Nos ayuda a prevenir numerosas enfermedades y alcanzar tanto nuestro bienestar físico como mental. Esto cobra gran importancia en un país donde las patologías cardiovasculares – como la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto – son la primera causa de fallecimientos y Coquimbo, es la región con más obesidad infantil del territorio nacional.
El doctor Andrés Cifuentes, encargado de enfermedades cardiovasculares del Servicio de Salud Coquimbo, explicó que “como país, somos número 1 en obesidad infantil en Latinoamérica y número 2 en los adultos. Por eso, como Servicio de Salud, incentivamos la actividad física para disminuir estos lamentables récords. Es muy importante incorporar actividad física desde la infancia, donde los niños adquieren hábitos y los incluyen dentro de sus vidas, permitiendo que después, sean adultos más sanos y con menos factores de riesgo”.
El movimiento es un pilar fundamental para la salud de la población a cualquier edad, ya que el sedentarismo aumenta hasta un 30% el riesgo de muerte en comparación con personas activas. Un panorama complejo si consideramos que el 31% de los adultos y el 80% de los jóvenes no realizan actividad física o no cumplen con los niveles recomendados.
Otra de las cualidades de actividad física es que cobra gran relevancia a la hora de enfrentar una enfermedad respiratoria. “Mejora la funcionalidad de las personas, por ende, permite una mayor tolerancia ante una patología grave, como una neumonía, que requiera hospitalización en una Unidad Cuidados Intensivos (UCI). Una persona con una masa muscular adecuada va a tener una mejor recuperación y podrá ser dada de alta más rápido”, destacó Paulina Fleite, kinesióloga referente de Salud Respiratoria del Servicio de Salud Coquimbo.
Asimismo, entrar en movimiento no solo es bueno para el cuerpo, sino que también para el alma. En ese sentido, el doctor Cifuentes, indicó que “la actividad física provoca la liberación de endorfinas, que es la llamada `hormona de la felicidad`, constituyendo un gran aporte para enfrentar problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. Además, tiene beneficios en nuestra capacidad cognitiva y el sueño.
Maricela Vivencio, kinesióloga referente de rehabilitación y discapacidad del Servicio de Salud Coquimbo, puntualizó que “para las personas con discapacidades físicas o cognitivas, permanente o transitoria, es fundamental para mantener la autovalencia y lograr un equilibrio físico y emocional. Si no hacen actividad física, se pierde funcionalidad, las articulaciones se ponen más rígidas y se pierde masa muscular, lo que conlleva efectos en la salud mental. Para aquellas que se encuentran en rehabilitación es terapéutico, a veces se limitan por los dolores, pero el movimiento, con el equipo de salud, les ayuda”.
Cabe mencionar que el mes de abril, el mundo conmemora el Día de la Actividad Física, fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2002, como un llamado a la conciencia sobre la vital importancia de la actividad física para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y disminuir los efectos del sedentarismo.
PERO ¿CON QUÉ FRECUENCIA SE RECOMIENDA?
Según la OMS, los niños y adolescentes entre 5 a 17 años deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, mientras que, los adultos, de más de 18 años, se le recomienda al menos 150 minutos de actividad moderada a lo largo de la semana, o bien, 75 minutos de intensidad vigorosa.
“Los nuevos consensos sobre actividad física hablan de que no es necesario hacer todos los días, quizás para las personas es más fácil hacer durante los fines de semana. La verdad es que todo suma, más movimiento es más vida, es importante que sea parte de la rutina, aunque no haya ganas, eso va a permitir tener un mejor día y mayor calidad de vida, en un mundo que aumenta nuestro estrés”, puntualizó la kinesióloga Paulina Fleite.
Y ¿QUÉ ACTIVIDADES HACER?
Maricela Vivencio señaló que “primero, es importante saber qué nos gusta, la actividad física la podemos concentrar en un deporte individual o grupal, lo colectivo ayuda mucho para quienes están emocionalmente lábiles porque potencian las habilidades sociales y hacemos vínculos. También nos puede acomodar más el yoga, taichi, zumba, caminatas, hay muchas opciones”.
En tanto, Fleite sostuvo que “la actividad física es cualquier movimiento que involucre un gasto de energía, por ejemplo, caminar, remar, hacer el aseo en la casa y prácticas no estructuradas. El ejercicio es más intenso, aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria, para que el cuerpo pueda enviar sangre oxigenada a los músculos, lo que se recomienda es actividad física, de moderada a intensa, para activar el cuerpo y mejorar su funcionalidad, disminuir los dolores físicos y sentirnos con más energía”.
Sin embargo, acciones cotidianas como salir a caminar, pasear al perro, usar las escaleras, hacer una pausa activa en el trabajo, ir a comprar el pan más lejos o dar una vuelta a la cuadra también aportan.
